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dc.contributor.authorBéjar Rivera, Héctor
dc.date.accessioned2013-08-20T21:17:21Z
dc.date.available2013-08-20T21:17:21Z
dc.date.issued2011
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/20.500.12672/2748
dc.description.abstractLos humanos no hemos terminado de tomar conciencia de que vivimos en un planeta esférico. Muchos siglos después de Copérnico y Galileo, seguimos pensando como si el planeta fuese plano en términos sociales y sociológicos. Como planeta esférico, el nuestro tiene muchos centros, occidentes y orientes, nortes y sures. Consecuentemente, en su historia, el planeta ha tenido muchos sistemas mundo y muchos centros sucesivos de sistemas mundo. Si bien es cierto que el sistema capitalista globalizado actual es una economía – mundo, en la historia humana han existido muchas economías – mundo e imperios – mundo. Si aceptamos este primer enunciado, deducimos que la Europa preimperialista que conquistó América fue un rincón apartado de un mundo que tenía otros centros avanzados: Tenochnitlán, Cusco, Pekín, Bizancio, Damasco, Bagdad. Por su parte, Europa era también heterogénea y policéntrica. Fue la proyección de los mitos europeos al resto del mundo, la que le dio un halo de grandeza y universalidad. La imagen común de una Europa céntrica que habría determinado con su evolución hacia una vida cada vez mejor, llamada progreso, nuestro destino latinoamericano, puede ser cuestionada por otra imagen alternativa que reivindica el carácter multicéntrico de nuestro planeta donde todos somos a la vez centro, oriente y occidente, norte y sur. Occidente nunca fue “el centro” sino uno de los centros de un planeta multipolar. Inmersos en un planeta multicéntrico y desconectado; y llevados por el impulso bárbaro del siglo V que se prolongó hasta hoy, los pueblos de Europa convirtieron a su región en la parte privilegiada de un sistema que fue global desde el siglo XVI al aparecer el primer “sistema mundo”. Si Europa tuvo su Edad Media, no sucedió así en América. La evolución histórica y cultural de esta parte del mundo obedece a otra lógica distinta de la positivista y evolucionista en que se han basado las periodificaciones en uso que acaban ubicando a las civilizaciones americanas en un estadio inferior a las europeas. Europa, América, Asia, albergaron en momentos distintos, diferentes realizaciones colectivas humanas a las que hemos llamado civilizaciones, que no pueden ser ubicadas en niveles superiores o inferiores sino en manifestaciones distintas de igual valor humano (...)es
dc.description.uriTesises
dc.language.isospaes
dc.publisherUniversidad Nacional Mayor de San Marcoses
dc.rightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses
dc.sourceUniversidad Nacional Mayor de San Marcoses
dc.sourceRepositorio de Tesis - UNMSMes
dc.subjectPerú - Historiaes
dc.subjectAmérica - Civilizaciónes
dc.subjectPerú - Civilizaciónes
dc.subjectUtopíases
dc.subjectMitoes
dc.titleMito y utopía para entender el Perúes
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/doctoralThesises


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